La ansiedad es una respuesta natural de nuestro cuerpo y nuestra mente ante situaciones que percibimos como difíciles o amenazantes. En pequeñas dosis puede ayudarnos a estar atentos, a preparar un examen, a afrontar una entrevista de trabajo o a reaccionar ante un peligro.
La ansiedad se convierte en un problema cuando aparece con mucha frecuencia y sus síntomas tienen mucha intensidad. De esta manera, afecta a nuestro bienestar y a nuestra calidad de vida.
Muchas personas describen la ansiedad como una sensación constante de preocupación, de no poder desconectar nunca, de pensar siempre en lo peor. Su cuerpo está alerta y aparecen síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar, molestias digestivas, problemas con el sueño, dolor de cabeza, cansancio y tensión muscular. Es frecuente también que dejen de hacer actividades que antes disfrutaban.
En la actualidad, la sensación de tener que llegar a todo, las preocupaciones constantes, los cambios importantes, la presión laboral y académica, la comparación en las redes sociales, la incertidumbre sobre el futuro, tener hábitos poco saludables, pueden favorecer la aparición de la ansiedad.
A veces, surge de forma puntual y desaparece sola, pero en otras ocasiones puede mantenerse en el tiempo y generar malestar emocional.
La buena noticia es que la ansiedad de puede comprender y aprender a gestionar. Si identificamos lo que sentimos, aprendemos a conocer cómo funciona nuestra mente y adquirimos herramientas para gestionarla, recuperaremos el equilibrio emocional.

